It’s my 52 favourite thing, next to being me

 

Se ve largo pero se lee rápido.

 

Un maestro una vez nos dijo que son nuestros detalles los que nos separan de los demás, nuestros gustos específicos. Para probarlo nos mandó hacer una lista de nuestras cosas favoritas, todo lo que se nos pudiera ocurrir sin pasarse de cinco cuartillas. Como hoy es domingo y tengo mucho que hacer he decidido perder el tiempo poniendoles  mi lista. Sé que las tres personas que lo van a leer me conocen y ya conocían algunas de estas cosas pero no importa. Además lo pongo aquí por que esta lista junto con una serie de fotografías de Leonora Hamill me dieron una idea.

El título del ejercicio era Me gusta:

Leer libros, periódico, revistas, cuentos, folletos, ingredientes de cosas, modo de uso de jabones y cremas, tarjetas de felicitación, instrucciones, modos de preparación de sopas instantáneas.

Me gusta escribir y ver películas. Las películas me gustan violentas, o en blanco y negro, o en otros idiomas, me gusta cuando me dan risa partes que no deberíamos darme risa, y darme cuenta de los errores de edición, como cuando en segundos el cuadro que estaba del lado izquierdo ahora está del derecho o el protagonista está peinado diferente en la misma escena. Platicar, ver y tomar fotografías…los puntos suspensivos, caminar mucho, la lluvia, las frases que en las canciones no tienen tanto poder pero sí por separado y sin música, los cuadernos y las plumas, el chocolate, las tarjetas de art nouveau, los lentes de sol bien grandes (aunque no me gusta mucho el Sol), las bufandas, las calles empedradas, las películas tontas y las profundas, estornudar, bailar, el verde y el morado juntos, las cajas vacías, las cajas de metal, inventar el origen de las cosas como popotes o cucharas de plástico, los anuarios, los libros de historia, las bibliotecas, las computadoras, los teléfonos de disco, las estampas, ¡los post-its!

Me gustan las imágenes de mujeres con pistolas, los hombres fumando, brincar charcos, los animales de plata, los marcos con flores, los gatos, comer, leer blogs en Internet para poder saber más de gente que no conozco sin que lo sepan, me gusta jugar al espía, inventarle futuros raros a las personas que conozco y pasados a gente que veo en la calle, imaginar cosas que no pasaran, saber donde va cada acento, los idiomas extranjeros, saber muchas cosas, la erudición, vivir sola, quedarse callado o decir las cosas en el momento correcto, los diálogos falsos que suenan reales, obras de teatro con ideas existencialistas, la poesía, la magia, las estrellas de papel, fotografías en blanco y negro y sepia, los parques y jardines, tomar el té indicado a la hora correcta, las fotografías e imágenes de alcachofas, el agua que sale de la sandía picada, las ciruelas negras y las manzanas verdes, la gente sucia, los baños limpios, no dormir en el suelo, las palabras inventadas (como el glíglico o el hopelandic), los catálogos de tiendas, los zapatos rojos y los de tacón bajo, los látigos, los objetos fuera de lugar, los comentarios atinados, los tatuajes delicados en las manos, las flores y árboles, las manchas extrañas en los techos, los juegos de té, las cosas que brillan, los cuartos chicos y repletos de cosas, la tinta negra sobre el papel blanco.

Me gusta mucho hacer listas e ir tachando lo que ya tengo o ya hice. En los peseros me gusta ver a las mujeres maquillarse y que los hombres cedan su lugar a las viejitas o mujeres embarazadas, el sonido que hacen los perros en la calle cuando tienen las uñas largas. Me gustan mucho las cucharas, los tenedores y los cuchillos para cortar queso, también los utensilios de cocina especializados como los cortadores de pastel que agarran las rebanadas o los volteadores de hotcakes.

Me agradan las palabras púrpura, septiembre, filántropo, colofón, por que suenan bonito y me hacen pensar en colores y me gustan las palabras tweed y macramé por que suenan a comida.

El olor a leche cuando hierve y la cabeza de mi abuelita.

Afuera de mi cuarto hay un árbol que mis padres odian pero a mi me gusta proq ue hace una sombra muy bonita en la pared al lado de mi cama.

Me gustan mucho las bolsas de papel café. Una vez en el metrobus olía dulce y me gustó mucho ese olor. Prefiero las uñitas de las manos de los bebés que las de sus pies, aunque me gusta que sus pies estén como acojinados, prefiero la palabra gabacho a gringo. Los mares de sal en algunas canciones, la frase de aquella canción: “si te acaricio la cara tienes que darme un beso.”

Me encantan las flores que crecen en las banquetas especialmente los dientes de león por que me hacen pensar, aunque suene cursi, un poco en la esperanza. Me gusta ver como algunos hombres ocultan su calvicie con peinados especiales.

Me agradan los caminos largos en coche por la noche sin que yo maneje y cuando en las caricaturas pasa un cuervo de la nada cruzando la pantalla de un lado a otro y los intermedio musicales en Scooby-Doo cuando él y los demás terminan persiguiendo al monstruo y las distintas personalidades de Snoopy, sobre todo el piloto de la segunda guerra mundial y el escritor con su frase “era de noche y sin embargo llovía”.

Me gusta el olor y sabor de la leche en polvo, los botones con figuras en la ropa de los niños, que en algunas caricaturas los personajes no tengan sólo un cambio de ropa sino todo un guardarropa que a veces se repite, lo hace más real, los coches verdes, cuando uno se para de la cama y se vuelve a acostar después de un rato cuando la cama ya está fresca, las palabra que casi nadie usa en México como acera, césped y goma de mascar, los patrones para hacer ropa, romper sellos de lacre, aplastar la comida que se ha caído al suelo, apachurrar frijoles y papas, la botarga del Dr. Simi, los paraguas rojos, tocar pintura y resistol, las chamarras de piel, las gabardinas y los sacos, el prólogo del Quijote, la tela para hacer cortinas, las dispensadoras de chicles redondos que hay en los supermercados y centros comerciales, patinar en los pisos encerados, el plastiquito al final de la agujetas, los dulces de sandía y los de miel, las tarjetas de teléfono coleccionables, los tenis para niños que prenden foquitos cuando los pisan, hojear libros de diseño de interiores, de arquitectura, de fotografía en la Gandhi o en Sanborn’s, los brillos labiales de sabores menos los de chocolate por que nunca saben ni huelen bien, las películas de adolescentes ochenteras, las banquetas con musgo, no pisar las líneas en la calle, los dedos chiquitos de mis pies y el gordo de mi mano izquierda, el anillo de león de mi abuela, me gustan más los Blizzards que los McFlurries, los separadores de la Gandhi, especialmente los que son pases de abordar por que todos los vuelos salen el día de mi cumpleaños.

Me gusta visitar la Megaofrenda de la UNAM, las plumas de pavo real, la ropa de la suerte, escuchar fragmentos de conversaciones ajenas mientras espero algo o a alguien, me gustan los Beatles y reconocer quien canta que en sus canciones y Twist and Shout aunque sea un cover.

En las películas donde andan en carretera me gusta que manejen un convertible viejo, y que al final de las películas diga fin o the end. Me gusta ver infomerciales de fajas o cortadores de fruta los domingos y los anuncios de hotlines de psíquicas.

La sopa de papa me gusta mucho y los cheetos verdes torciditos, me gustan las traducciones del 911 y el Pequeños Larousse Illustrado parte lengua. Me gusta dar nombres falsos, cortarme las uñas, lavarme las manos, las palomitas de maíz frías del cine y las sorpresas.

Me gustan mucho mucho los sandwiches de queso sobre todo los de queso panela con el pan ligeramente tostado y poquita mayonesa y los de mozarella con lechuga y jitomate pero con el pan sin tostar.

Resolver tests me gusta, el café y té negros, me gusta como se veía Paul McCartney a los veinte años, las máquinas de hielo de los hoteles, caminar descalza en el mosaico frío de mi casa, las hojas recién sacadas de la fotocopiadora cuando todavía están calientitas y huelen raro. Me gusta la noche.

Me gustan Rayuela, La Insoportable Levedad del Ser y La Historia Interminable. Me gustó el gato calculista.

El verbo tutear por ser específico como telefonear me gusta, robar testigos de las librerías de viejo, estar boca arriba y sentir lo mismo que cuando sueño que vuelo, leer Mafalda y poder entender los chistes, hacer galletas y pasteles, los silencios largos que no son incómodos. Me gustó mucho cuando en La Princesita, Sarah y Becky se despiertan y ven su cuarto todo decorado con telas y un gran desayuno a los pies de su cama.

Me gusta mucho abrir los frascos y que hagan pop, la mermelada de chabacano, el sonido de las hojas cuando las volteas, los gruñidos que hacen mis tortugas.

Me gusta el jardín surrealista de Edward James y leer en la oscuridad con una lámpara de mano, me gusta prender la luz y que algunas palabras suenen parecido a su significado. Me gusta el negro, el humo del incienso, esculcar los baños ajenos, los aviones de papel, los vasos rojos de plástico desechables.

Mis cosas favoritas a los 18 años, por eso algunas cosas están un poco tetas.

3 comentarios hacia “It’s my 52 favourite thing, next to being me”

  1. antonio Dijo:

    qué es un gato calculista?

  2. Lady Stardust Dijo:

    No encontré ninguna cosa teta. Podemos compartir las pelis ochenteras :D

  3. Me pregunto cómo sería el ejercicio inverso, como la antropología o la sociología supongo. Ash como a la mitad tenía un comentario y ahora lo he olvidado. Bueno así son las ideas.

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