Before he speak his suit bespoke

Mucha gente, más de la que me gustaría, siente cierto desdén hacia la moda. Les parece una vanidad, una perdida de tiempo para gente tonta. Para ellos hay cosas mucho más importantes por las cuales preocuparse. Yo estoy en desacuerdo. Me parece que en efecto la moda no es LO más importante pero no por eso no merece estar en la lista de cosas importantes.
La moda, la ropa que usamos, cumple otras tareas además de la de cubrirnos el cuerpo, dice cosas sobre nosotros antes de que nosotros lo hagamos; para bien o para mal. Puede decirle a la gente nuestras ideas políticas, a qué equipo apoyamos, qué tipo de música nos gusta, de qué humor estamos, puede mostrar errores o ayudarnos a que se vean menos. Hasta cierto punto me parece que saber vestirse es como saber hablar, es parte de la retórica.
Este es uno de los niveles que la moda puede alcanzar, sin embargo nuestra relación con la ropa que usamos puede, y debería, ir más allá. Y es que la imaginación y la inteligencia también tienen lugar a la hora de escoger ropa. La moda es más que tela, es una manera de evocar situaciones y pensamientos. Me atrevo a decir que en el mejor de los casos la moda, cómo la usamos, es arte; después de todo cumple con las primeras cuatro o cinco definiciones que da la RAE. Que esto último se acate depende de cómo decidamos ver la moda claro.
En lo personal me gusta dedicarle algo de tiempo a mi ropa. Me gusta investigar sobre algunos diseñadores y tendencias, me gusta fijarme en la ropa de las películas y de la gente en la calle, me gusta darme cuenta de las inspiraciones en las colecciones, me gusta que ver algo de ropa me recuerde o me haga pensar en otras cosas como libros, películas, canciones, pinturas o ciudades enteras. Intento, además, que a la hora de vestirme un poco de todo esto se cumpla y me gusta pensar que tal vez alguien me segunde, me vea y piense en muchas otras cosas también, que vean más allá de la tela. Como dijo Clarice Lispector, el diseñador es “creador de un personaje, un creador de la segunda piel”, emulemos pues al diseñador a la hora de “diseñar” nuestra imagen.
Una persona inteligente puede sacarle provecho a todo lo que la rodea y no incluir a la moda en eso es poco práctico cuando menos.

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5 comentarios hacia “Before he speak his suit bespoke”

  1. Como dices, una persona inteligente, que disfruta de la vida. Vestirse es enfrentarse al mundo con humor y gracia; con valentía, muchas veces también. Me encanta, quierro más notitas :)

  2. “Hasta cierto punto me parece que saber vestirse es como saber hablar, es parte de la retórica” esta idea me encantó y, aunque sé q no soy el mejor ejemplo:p, me sumo a ese punto de vista :p

  3. Lo malo de la moda no es si habla o no de ti sino que “estar a la moda” significa ir siguiendo las novedades que evidentemente son dictados de la industria. La moda cada vez va más rápido y entonces cada vez tienes que tirar más rápido tus pantalones y comprarte los que siguen y llegas a un punto en que la ropa no habla de ti sino de que tan bien encajas o a que clase perteneces. La gente empieza a valer por lo que tiene. Si la gente de verdad se representara en su seleccion de ropa tendriamos una bonita y eterna fiesta de disfrazes tan variados como las personalidades de las personas. Cuando escoges la ropa no creas tu personaje sino que seleccionas cual papel te gustaría jugar (y para cual te alcanza). Cuando llegas a un lugar ves a todos y puedes saber, por la ropa, quien te va a caer bien. Eso te quita oportunidades, te limita en lugar de expandirte. La RAE no lo dice pero yo creo que el arte se ha dedicado a abrir opciones y mentes tanto que ahora casi cualquier cosa puede ser considerada arte sin embargo ýo desearía que se les exigiera esa minima característica de agrandar conciencias en lugar de encogerlas o convertirse en instrumento taxonómico. Ya suficiente es con la discriminación del intelectualoide al “inculto”.

  4. Alejandra E. Dijo:

    ¿Y entonces todos deberíamos andar de uniforme, Alo? ¿Tú cómo sales a la calle? ¿De jeans, tenis y camiseta, porque la moda no importa? No sé si te das cuenta, pero lo que haces con tu postura anti-moda es muy parecido a lo que hacen los que por seguir las “últimas tendencias” se compran kefiyas de tianguis y fedoras de telas corrientes: siguen los lineamientos que decidió alguien más acerca de cómo deben acercarse a la ropa, sin preocuparse en investigar de dónde vienen, qué implicaciones tiene usar ciertas prendas – como en el caso particular de la kefiya – y cómo esas implicaciones me afectan o no. Tu perspectiva de lo que constituye la moda, es bastante limitada.
    Lo maravilloso de la moda, no entendida como el dictamen de las revistas del momento, sino como una toma de postura, personal o comunitaria pero consciente, es que se vuelve una herramienta más para crear. Una posibilidad más para ser creativos en nuestra vida cotidiana.
    Si sólo la ves como la dictadura de la industria, creo que te estás perdiendo de muchas posibilidades, sólo por un prejuicio muy parecido al que ejercita el “intelectualoide” contra el “inculto”.

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