Concerned with matters lofty
Secreto mal guardado #324: me gusta pedir deseos. Soy como adicta.
Me encanta encontrarme coches rosas en el tráfico o en películas, sin que nadie lo note, tocarme la cabeza y pedir un buen día, un secreto, lo que sea. También me emociono cuando un amigo y yo dedimos la misma palabra al mismo tiempo, me sigue el juego y entrelazamos nuestros meñiques para pedir algo. Obviamente cazo pestañas perdidas sin importar que no sean mías porque esto de los deseos no tiene que ver sólo conmigo, los de los demás también me gustan. No discrimino.
Las estrellas fugaces o primeras estrellas de la noche rara vez me tocan pero admito que ellas me iniciaron.
Sé maneras de pedir deseos que pocos saben, algunas inventadas pero que igual me sirven. Por ejemplo, a los quince, una amiga me enseñó a hacer un círculo con el índice y el pulgar, soplar a través del centro y pedir un deseo. Me gustó que fuera casi mágico, menos dependiente de la suerte. Sin embargo, por eso mismo, el poder de invocación, este método sólo debe ser usado en emergencias, para casos especiales, para terceros, algo menos egoísta.
A lo largo de mis años he ido coleccionando estos juegos. Tengo desde ir a iglesias nuevas y rezar tres padrenuestros para pedir tres deseos hasta pedir un deseo antes de cortar la colita de los plátanos y si sale una Y clarita ponerme contenta porque sí se cumplirá (Gracias Mamá por enseñarme teehee).
Mi hermano también ha participado, me introdujo al método 11:11. El método 11:11 consiste en pedir un deseo cuando, y sólo cuando, uno vea el reloj y casualmente sean las 11:11, am o pm da igual. No se vale buscar la hora mágica y a mi nunca me había tocado la suerte de encontrarla hasta el domingo, cuando era necesaria.
Estaba muy triste por que mis posibilidades de ir a B&S eran pocas y dormí desesperada. Desperté sin ganas de hacerlo y cogí mi celular para ver la hora, a ver si ya era imprudente seguir en cama, eran las 11:11 de la mañana. Me tomó nada darme cuenta de qué hora era realmente. Cerré los ojos y pedí “ver a B&S” pero luego luego borre y corregí para pedir algo más específico “boletos para B&S, boletos para B&S, boletos para B&S”; después me volví a quedar dormida y no desperté antes de las 12. Lo sentí como una señal, la respuesta a una emergencia. Me hizo el día, no voy a mentir. También me recordó porque me gusta tanto pedir deseos. Tiene que ver con ese carácter de señal que tienen. Como la mayoría de estas maneras son completamente azarosas uno nunca tiene la certeza de que va a poder pedirlos y cuando llegan parece que son eso, señales de quién sabe dónde dando una esperanza de que las cosas van a estar bien, de qué todavía hay ventanas abiertas cuando se cierran puertas. Y aunque sea cursi o infantil o lo que sea, no me importa a mí me sirven: yo ya tengo mis boletos, por ejemplo.
15 julio 2010 a 8:12 pm
awwssshhh lo haces sonar tan lindo, quisiera compartir tu adicción me parece una adicción de lo más interesante. By far my fave entry written by you <3!!!!
17 julio 2010 a 10:49 am
Gorgeous,
Te leo y dejas un caminito lleno de magia. Gracias por las pestañas volátiles y la caza de rabitos plátanos. Yo agregaría decir burbuja en tres idiomas cuando necesito protección (bubble, burbuja, bulle). Gracias por tus palabras siempre, en las tardes, en los mails, en los gestos y también gracias por hacerme el día de hoy con el video (que es verdaderamente feliz). Te quiero y creo que hay que vernos antes de que me vaya para que te dé los millones que te debo. Kuss
24 julio 2010 a 10:50 pm
Querida!!! ay no sé ni qué comentar, más bn me dan ganas de apapacharte y apretarte los cachetes con mis dedos mientras te hago gestos (creo que lo haré pronto :p hehe). Y ps nada siempre es un placer leer estos post que son tan tú
y le hacen a uno el día
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