A heart full of bells rings in your moves.
G me recomendó y narró un ensayo sobre la grandeza y fragilidad del cuerpo. G siempre tiene buenass cosas que contar.
En el museo de ciencias vi muchos cuerpos desollados haciendo piruetas y ademanes imposibles, parecían más enérgicos que muchos vivos que conozco. Además conservaban una belleza y gracia inesperadas, como una bailarina de ballet bajo el agua.
Una pareja flotaba en una cámara de vidrio, se abrazaba dejando sus órganos detrás, la unión de sus cuerpos era más importante que la permanencia de lo que tenían dentro.
Había también piezas del cuerpo sueltas, cada una en una cajita de cristal con espejos para poder mostrar todos sus detalles. Resulta que si a la cabeza se le quita todo menos los vasos sanguíneos, nuestro cuello sostiene un coral chiquito, un ser vivo, por su cuenta, que parece un laberinto de raíces rojas y delgadas que protegen el cerebro.
La cabeza no es la única que parece un animalillo marino; otros órganos, al ser vistos por separado, son también criaturas independientes que embonan unas con otras como un engranaje de carne.
Nuestro cuerpo es muchos cuerpos a la vez.
