Je ne manque pas des bonnes raisons pour t’aimer

Hoy es 7 de octubre, día de Ada Lovelace, y en su honor transcribo el guión del Baúl de las Mujeres Perdidas que apareció en la 13° emisión del programa de radio Nuestra Habitación ya que habla de una mujer ciéntifica a quien admiro profundamente: Hypatia de Alejandría.

 

Imagina por un momento que en lugar de vivir en la Ciudad de México en el año 2011 vives en la ciudad egipcia de Alejandría alrededor del año 410 d.C. en el siglo quinto. Perteneces al cuerpo estudiantil de la gran institución de la ciudad, el Museo de Alejandría y tus clases favoritas son las que imparte Hypatia, la directora de la Biblioteca.

En sus cursos aprendes de todo, filosofía, matemáticas, astronomía, incluso algo de mecánica pues a veces les muestra los modelos y prototipos de los instrumentos científicos en los que trabaja. La última clase les enseñó un hidrómetro de latón que servirá para medir el peso específico de distintos líquidos. Además, Hypatia hace muy amenas sus clases, relatando anécdotas de cuando ella misma era estudiante del Museo y también de cuando viajó a Italia y a Atenas. Siempre dice que aunque tuvo la oportunidad de quedarse en esas ciudades prefirió continuar su formación científica en Alejandría.

Algunos compañeros tuyos, extranjeros que vienen de lugares lejanos sólo para tomar clases con Hypatia, te cuentan, muy impresionados, que cada mañana, antes de dar clases, la han visto ejercitarse en los campos del Museo. A ti no te sorprende tanto, es bien sabido que a Hypatia le inculcaron desde niña que uno debe de mantener la mente activa con el estudio y el cuerpo saludable con el ejercicio. Es más, seguro lo mencionó como introducción a la catédra de Filosofía que le dieron hace poco. A cambio de ese dato sobre tu maestra favorita les dices a tus colegas que a ti lo que más te emociona sobre Hypatia no es su figura atlética sino el hecho de que además de ser una brillante matemática capaz de criticar y editar los trabajos de Diofanto, Apolonio y Eúclides, ha dedicado gran parte de su trabajo académico a cartografiar cuerpos celestes, a descifrar caminos en la infinidad de estrellas que hay en el cielo.

Sin embargo, no todos aprecian y respetan a Hypatia tanto como tú, y las demás personas del Museo. Existen aquellos que dicen que Hypatia es una mala influencia, una pagana que se impone contra el cristianismo. Incluso hay un terrible rumor que la declara una bruja que ha hechizado al prefecto de Alejandría Orestes y que esa es la verdadera razón de su pelea con Cirilo, el obispo de la ciudad. Hypatia conoce los rumores y con toda la dignidad que posee no se inmiscuye en chismes corrientes y continúa compartiendo su sabiduría, dándote clases a ti y a todo aquel, pagano, cristiano, extranjero, que desee aprender.

Todo parece ir en orden en tu vida estudiantil, tomas clases en la Biblioteca del Museo cada mañana, por la tarde paseas un rato para mantener la claridad de tu mente y después regresas a la escuela a repasar los rollos que Hypatia recomendó. No obstante, las presiones políticas y religiosas siguen latentes en Alejandría, todos deben convertirse al cristianismo lo antes posible o sino serán catalogados de paganos y esa es una etiqueta peligrosa en esos días. Hypatia, rebelde y fiel a sus ideas como siempre, ya pertenece al grupo repudiado y una tarde después de un lúcido día académico es atacada por un grupo de fanáticos religiosos. Al día siguiente te enteras de todo. Esa gente sí creyó los rumores, para ellos Hypatia era la responsable de la enemistad entre el Prefecto y el Obispo y por ello merecía la peor de las muertes: la desnudaron para humillarla, luego la desollaron con conchas de mar y finalmente quemaron sus restos.

Para ti no hay ni habrá tristeza más grande que perder a una de las mentes más brillantes de la época, tu instrucción ha quedado truncada por la ignorancia, el chisme y la intolerancia. Tu único consuelo ahora es que la Historia le haga justicia a las virtudes de Hypatia de Alejandría, una mujer dedicada al estudio de los engranes de este mundo.

 

 

Hypatia de Alejandría

Hypatia de Alejandría

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Una respuesta hacia “Je ne manque pas des bonnes raisons pour t’aimer”

  1. Llevaré en mi cuello un collar de conchas que me repita la invención de su recuerdo.

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